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  • Foto del escritor Viajeras Boricuas

Respira y Camina: Dos palabras que me acompañaron a realizar el Camino de Santiago.


En julio 2021 cumpliría 50 años, un acontecimiento que marca nuestras vidas y nos lleva a reflexionar acerca de nuestro camino. Es por ello que elegí el destino de los peregrinos para celebrar este evento trascendental en mi vida.


Para quienes no conocen el Camino de Santiago, es la ruta que recorrió el Apóstol evangelizando la vida de Jesús y su mensaje de amor a la humanidad. Este peregrinaje se convirtió en “El Camino” para millones de peregrinos alrededor del mundo que buscan respuestas, sanación, conexión y claridad, entre tantas otras búsquedas que tiene el ser humano.


Actualmente hay muchas rutas que puedes realizar, por ejemplo El Camino Francés, El Camino Portugués, El Camino Primitivo, El Camino del Norte, entre otros. Cada uno con una experiencia de peregrinaje distinta. Sin embargo todas llegan al mismo lugar: Plaza de Obradoiro en Santiago de Compostela, justo frente a la catedral. Allí todos llegan en alegría, llanto, celebración y victoria.


Elegí realizar el Camino Portugués porque había leído acerca de sus hermosos senderos. Seis días caminando 74 millas, un promedio de cuatro a ocho horas diarias. Para ello decidí prepararme y visité a diario el Parque Lineal de Bayamón. Y un día mientras me preparaba para caminar, comenzó a llover y me puse presión de que tenía que salir a caminar porque tenía que estar “ready” para esas largas horas. Sin embargo, me quedé reflexionando y me dije: “¿Para qué meterte presión? Lo único que el camino te pide es que Respires y Camines”. Fue ahí donde todo cambió para mí. Comencé incluso a mirar la vida desde esa perspectiva: “Respira y Camina” y de repente toda presión, pensamiento y ansiedad se disipó. Comencé a experimentar paz, tranquilidad y un fluir que me hizo sentir feliz.


Llegué primero a Madrid y luego tomé un avión para llegar al aeropuerto de Santiago. Estaba ilusionada y a la vez nerviosa porque no sabía lo que me esperaba. Decidí caminar “sola”. Muchos me dijeron que eso era de “valientes”, para mí yo nunca me he sentido sola. Me acompaña El Gran Espíritu, me acompaña Mi Ser y en el camino terminan acompañándote otros peregrinos que en cuestión de horas, se convierten en tu familia.



El primer día salí de Tui (frontera de Portugal y España) hacia O’Porriño. Recuerdo amanecer, tomarme un vaso de jugo de naranja fresco, unas tostadas y un guineo. En adición un poco de agua con "Pedialyte". Sip, mi niña interior estaba activada. Los electrolitos te ayudan a que no te deshidrates.



Comencé mi camino siguiendo las flechas amarillas. Ellas te indican hacia donde ir y si estas en apertura, las verás todas y lo que ellas significan. Salí del poblado y entré en un tramo estrecho en contacto con la naturaleza, fue ahí que me quebré. No podía contener el llanto. ¿Qué haces aquí? ¿Para qué vas a caminar seis días? ¿Has perdido la cabeza cuando decidiste hacer esto sola? Y bueno, de repente me dió más duro: “¿Si este es TU CAMINO, entonces qué te está diciendo?” Entonces me convertí en Magdalena, llora, llora y llora.


Tantas preguntas y a la vez tanta emoción de saber que ese camino me revelaría tanto de mi vida, de mí y de lo próximo que viene para mí. Y justo en ese momento de llanto veo a lo lejos un señor de edad avanzada con un bastón en su mano. Venía caminando hacia mi, así que mi corazón sabía que intercambiaríamos palabra. “Buenos días Peregrina, ¿por qué está haciendo el camino sola?”, me preguntó. “Buenos días. No estoy sola, tengo la mejor compañía”, le respondí y él sonrió. Le pregunté su nombre y me dijo: “Mi nombre es Victoriano. Hace unas semanas me operaron de corazón abierto y hoy es mi segundo día que salgo a caminar para ir adaptándome a mi nuevo corazón. En par de meses cumplo 86 años.” [Silencio largo] “No me queda mucho”, me dijo después.


¡¡Ay, ay, ay!! ¡Eso estaba muy fuerte para los primeros minutos de mi camino! Aquí estoy yo pensando acerca de mi camino y hay otros en el camino que ya reconocen que el fin está llegando. Me contó de su vida en la milicia, de sus amores y de la nostalgia de antes ver miles de peregrinos a diario y luego del COVID ya no se veían. Me hubiera encantado darle un abrazo, de compartir ese amor por la vida, de la nostalgia de un pasado lleno de memorias y vivencias que nos recuerda los regalos de nuestra existencia. Con ese mensaje emprendí mi viaje.



Por seis días caminé largas horas. La mayoría a solas, en silencio, activando la memoria antigua y creando nuevas imágenes que estoy segura veré en la película de mi vida al momento de partir de este mundo. Conocí mucha gente linda, sus historias, sus pisadas, sus alegrías y sufrimientos. La hermandad que se vive en el camino es única. Hay un “bonding” inmediato que se da con los distintos peregrinos. Hay un respeto y amor solidario que se activa como nuestro ADN. Incluso, por mucho del camino me pregunté, “¿Por qué no podemos vivir en esta hermandad siempre y en todos los lugares del mundo?”.



Conocí peregrinos de Lituania, Argentina, Netherlands, Venezuela, y España. Nos reímos, compartimos, lloramos y caminamos juntos y en ocasiones, por separado; respetando siempre el camino de cada uno de ellos.


Yo no fuí con expectativas, mucho menos en “búsqueda de algo”, sin embargo lo recibí todo!! Amor, alegría, hermandad, vivencias, emociones, celebración, unión con el TODO, en fin, una celebración a la vida; a todo lo que es VIDA.

Ya en mi último tramo acercándome a Santiago de Compostela no pude contener el llanto. El final del camino se estaba cerca, recibí tanto que lo que sentía en mi corazón era una agradecimiento profundo que cuando llegue a la Plaza de Obradoiro lo único que hice fue reírme, reírme y reírme, celebrando la felicidad de estar viva y sobre todo con salud.



Ese tema de salud fue el que más me tocó. Nunca antes me había hecho tan consciente del regalo de tener salud. En un año donde el miedo nos arropó, donde tantas personas perdieron su vida y millones de otras la arriesgaron; aquí estaba yo, gozando de buena salud con la bendición de poder Respirar y Caminar.


Nunca antes le había dado gracias a mis pies con el fervor que lo hice al llegar allí. Los abracé y hoy día los veo distintos. Gracias a mis pies estoy de pie, me muevo y camino.

Así que si estás queriendo tener una experiencia que te cambie la vida, te invito a que camines el Camino de Santiago. No necesitas mucho, sólo respirar y caminar.



Gracias infinitas a la familia de Hectours PR, en especial a Adriana Rodriguez que hizo esto posible con pocos días de preparación. Las estadías, la transportación y la compañía a la distancia hicieron que este viaje quedara grabado en mi alma.


- Heidie Rosado Nieves (IG: @mimapaconheidie )




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1 Comment


Eddie Lopez
Eddie Lopez
Aug 23, 2021

Amiga, Conozco tu caminar hace poco mas de 18 años y en este escrito nos has regalado a corazón abierto...tu ser, tu esencia y tu vulnerabilidad como ser humano y sensible. Mas allá de los Facebook Lives que compartiste durante tu trayecto, este escrito nos invita a un viaje mental e íntimo, recreando una película singular en cada uno de nosotros. Agradecido de tu amistad incondicional. 💗

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