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  • Foto del escritor Viajeras Boricuas

¡¿Qué vas pa' DÓNDE?! - Vencer los prejuicios a la hora de viajar.

Actualizado: 17 nov 2021


¡¿Dios mío que tú vas pa' dónde?!, ¡¿Para qué rayos vas a visitar ese país?!, ¡¿No te da miedo…?! Me puedo imaginar el bombardeo de preguntas con aire de terror al uno expresarle a nuestra gente que vamos a visitar uno de esos países de “notoria reputación”, que de mencionarlos causan una persignación.


Hace unos años reuní a un grupo de amigas para proponerles ir a Ciudad de México. Mis amigas, solidarias al fin, aceptaron el reto porque era yo. Una noche las reuní en mi casa con el fin de repasar el plan de viaje. Margaritas en mano nos sentamos a ver mapas, estudiar itinerario y anotar lugares.


Luego de la segunda Margarita pasó lo que tenía que pasar. Una de ellas, libre de inhibiciones, soltó la esperada pregunta: ¿Tú crees que sea seguro ir a México?, ¿no nos estaremos arriesgando demasiado? Otra de ellas aprovechó la instancia para comentarnos que su familia estaba muy preocupada por el viaje que haríamos, sobre todo porque éramos cuatro mujeres “solas”, o sea, sin ningún hombre que nos cuidara (tranquilas, que sobre este asunto me explayaré en otra ocasión…). Procedí a servirles un shot de tequila esta vez (para calmar los nervios por supuesto) y con mucho cariño les expliqué que estaba todo coordinado y que ya no había vuelta atrás; "tranquilas, que este va a ser el viaje de sus vidas", les aseguré.

Llego el día del viaje y abordamos rumbo a nuestro destino. La primera impresión que tuvimos cuando llegamos a México D.F. fue totalmente distinta a la que nos habíamos imaginado. Alguna vez escuché que al D.F. lo llamaban, por aquel entonces, “El defectuoso”. Al parecer un apodo que le había sido adjudicado a raíz de una serie de prejuicios como sus cielos grises, calles sucias y el caos que impera por todos lados (lo propio, se podría decir también, de muchas metrópolis). Sin embargo, encontramos una ciudad con cielo azul, edificios majestuosos, con arte en sus calles y, para nuestra sorpresa, la gente de la capital era sumamente amable y dispuesta siempre a ayudar, cosa que suele ser rara en grandes ciudades donde la vida corre a toda prisa y sus ciudadanos también.


Ese primer contacto con la capital mexicana se distanciaba mucho de los prejuicios que ya habíamos construido en nuestras mentes. Una ciudad vibrante y majestuosa nos recibía.

Pero pausa. Estoy segura de que a ustedes le ha pasado algo similar cuando eligen algún destino que no resuene tanto. Lo mismo me pasó cuando por primera vez viajé a Colombia. Fueron muchas las personas que temieron por mi seguridad y así pasa con muchos otros países. Los medios de comunicación contribuyen enormemente en la construcción de la “buena” o “mala” fama de ciertos países, el cine siendo uno de ellos. Recuerdo ver una película de Hollywood donde la escena situaba al protagonista en el año 2005 y “somewhere in Bogotá city”. El actor se encontraba en una choza rodeado de una tupida selva, guerrilleros con sus armas vigilaban el lugar, moscas por todos lados y el actor sentado con un pequeño abanico refrescándole el rostro cubierto de sudor provocado por el “calor selvático” en la ciudad de Bogotá.



Para comenzar Bogotá, también conocida como “la nevera” por ser una ciudad de clima frío, es una gran metrópolis que alberga un poco más de 7 millones de habitantes. Una ciudad con variedad infinita de actividades culturales y educativas con más de 60 museos y por esto también la nombran la “Atenas” de América latina. Esta ciudad se encuentra a la vanguardia de lo que debe ser una metrópolis.


Si bien como toda gran ciudad, cuenta con gran cantidad de edificios, avenidas y tránsito por supuesto, no por esto la descuidan. La naturaleza juega un rol protagónico en esta urbe, la preservan y da espacio a diversidad de áreas verdes, evidencia de esto son sus más de cinco mil parques pasivos. Bogotá también cuenta con uno de los festivales de teatro más importantes del mundo: el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Al igual pasa con sus famosos festivales de Rock, de Jazz, entre otros. Por lo tanto, la imagen del hombre sufriendo de calor en la selva con sus guerrilleros presentado por Hollywood nada tiene que ver con la realidad de la capital colombiana.


México y tantos otros países, no están exentos de estas imágenes estereotipadas plasmadas en el cine y en las series populares que hoy día vemos en plataformas cómo Netflix por mencionar alguna. Los medios de comunicación también sirven de combustible a la hora de sembrar pánico y terror. Matan aquí, decapitan acá, secuestran por allá, roban, asaltan, tirotean y luego de una retahíla de malas noticias de cuanto país “tercermundista” habido y por haber existe, es comprensible que montarnos en un avión y descubrirlo por nosotros mismos de un poco de temor.


¿Pero cuánto de realidad hay en lo que vemos en los medios? ¿Hasta qué punto debemos sucumbir a este tipo de propaganda mediática capaz de empañar lo que pudiera ser la mejor aventura de nuestras vidas?

Con esto no quiero decir que muchas de las cosas que leemos o vemos no sean ciertas, la realidad es que en la mayoría de los casos sí lo son, pero hay que desmenuzar la información y estudiarla con ojo clínico. Después de todo sabemos que la prensa amarillista y el morbo vende, no podemos perder de perspectiva ese dato.


Volviendo a mi viaje de México, estuvimos diez días entre la capital, Guadalajara, San Miguel de Allende, Pátzcuaro y Guanajuato, cada lugar más hermoso que otro. Visitamos Coyoacán para ver la Casa Azul, que hoy día es el Museo de Frida Kahlo, pasamos un hermoso día en Teotihuacan conociendo la pirámide de la luna y el sol para luego hacer un tour de degustación de tequila y mezcal. El Museo Nacional de Antropología es una parada obligada en la capital al igual que dar un recorrido a pie por el Parque de Chapultepec.


Una linda sorpresa fue la exquisita comida. Pueden imaginar que también teníamos nuestros prejuicios en cuanto al asunto gastronómico. Descubrimos que no le echan pique a todo, que los tacos callejeros son para chuparse los dedos y que la cocina mexicana cada vez está más presente en la alta gastronomía mundial. Es por esto que la Ciudad de México cuenta con algunos restaurantes del más alto nivel culinario y gozan de gran prestigio como: Pujol, Quintonil y Maximo Bistrot Local entre muchos otros.

A nuestro regreso, ya de camino del hotel al Aeropuerto Benito Juárez, reinaba el silencio en la guagua que nos transportaba. Creo que cada una estaba asimilando todo lo vivido en esos días, recordando el sabor de la comida, el son de la música en los clubes nocturnos, el color de los murales, la alegría de los mariachis y la fuerza estremecedora de las historias escuchadas en cada recorrido, ya sentíamos nostalgia. De repente un “Billboard” captó mi atención ya casi llegando a nuestro destino y señalaba: “No todo lo que te cuentan es verdad, vive viajando.” Desde ese día, ese mensaje, que daba fe de nuestra primera experiencia en México, se convirtió en mi mantra.

- Adriana Rodríguez

Presidenta Hectours


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